lunes, 18 de junio de 2012

La experiencia de educar a un hijo con necesidades especiales


Emily Pearl Kinsgley, escritora del programa de TV "Barrio Sésamo" y madre de un niño con Síndrome de Down, escribió este cuento para describir la experiencia de educar a un hijo con necesidades especiales.

Esperar un bebé es como planear un fabuloso viaje de vacaciones a Italia: compras muchas guías de turismo y haces unos planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Ángel, las góndolas de Venecia... También puedes aprender algunas frases en italiano.
Todo es muy excitante. Después de meses de preparación, finalmente llega el día: haces las maletas y estás muy nervioso.
Algunas horas después, en el avión, la azafata dice: "Bienvenidos a Holanda". "¿Holanda?", preguntas."¿Cómo que Holanda? ¡Yo pagué para ir a Italia! Toda mi vida he soñado con ir a Italia."
Sin embargo, ha habido un cambio en el plan de vuelo, el avión ha aterrizado en Holanda y ahí te tienes que quedar. Así que tienes que salir y comprar nuevas guías de turismo, incluso tendrás que aprender un idioma nuevo.
Lo importante es que no te han llevado a un lugar horrible: se trata, simplemente, de un lugar diferente. Es más lento y menos deslumbrante que Italia. Pero después de pasar de pasar allí algún tiempo y de recuperar la respiración, empiezas a mirar a tu alrededor y te das cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, tulipanes, incluso Rembrandts...
Pero todos tus conocidos están ocupados yendo y viniendo de Italia, presumiendo de los días maravillosos que han pasado. Y durante el resto de tu vida, te dirás: "Sí, ahí es donde se suponía que iba yo. Eso es lo que yo había planeado."
Este dolor no desaparece nunca, porque la pérdida de este sueño es una pérdida muy significativa. Pero si malgastas tu vida lamentando no haber ido a Italia, nunca podrás ser libre para disfrutar de lo que es especial: las cosas encantadoras que te ofrece Holanda.

A todos aquellos padres, que como yo, hacen lo imposible para que sus hijos "especiales" tengan una calidad de vida lo más decente posible, sólo me queda animarles a seguir luchando por ellos. Es cierto que estos niños son "especiales", pero por el amor y ternura que desprenden. Nada en este mundo es comparable a una sonrisa de gratitud de ellos.

5 comentarios:

  1. Una entrada muy bonita, José Manuel. Tenía en mente pasarme de vez en cuando por este blog a estrenar y veo que por fin lo has hecho. Te felicito por tu valentía para escribir y tu voluntad par luchar.
    Es un tema importante, bello y profundo. Siempre he pensado que eran más bonitas las flores que el Coliseo... y de las flores siempre siento predilección por las humildes florecillas del campo, las imperfectas, las que se protegen con pequeñas espinas...

    Un saludo y ¡adelante!

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    1. Muchas gracias Jesús, por fin me he animado, aunque todavía me falta mucho para estar a tu altura. He tenido que recurrir a un cuento para expresar lo que siento, pero por algo se empieza.
      Un abrazo fuerte!!!!

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  2. He vuelto a pasar de nuevo. Ya sé que no todos tenemos el mismo tiempo para escribir. Para mí es un poco terapéutico, como ya habrás podido comprobar. A veces cuesta terriblemente. Otras parece que no tienes nada que decir... pero intento escribir (mal que bien) alguna cosilla de vez en cuando. Y, efectivamente, por algo se empieza.
    Seguiré visitándote por si tus deberes de padre y trabajador te dejan un tiempo para la escritura.

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    1. Buenos días Jesús,
      fijate como ando que acabo de ver tu comentario. He estado leyendo tus últimas entradas antes de ver mi blog, así que imaginate como voy.
      Un saludo

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